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JESÚS NO SE DA POR VENCIDO CON NADIE, DICE EL PAPA A PRESOS

By CINDY WOODEN, CATHOLIC NEWS SERVICE     4/3/2018

ROMA (CNS) — Antes de lavar los pies de 12 presos, el papa Francisco les dijo a ellos y a centenares de reclusos que recordaran que Jesús está frente a ellos constantemente con amor, listo a lavar sus pecados y perdonarlos.

“Jesús se arriesga por cada uno de nosotros. Jesús no se llama Poncio Pilato, no sabe lavarse las manos, solo sabe arriesgarse por nosotros”, dijo el papa el 29 de marzo durante su homilía en la prisión Regina Coeli en Roma.

El papa Francisco celebró la Misa de la Última Cena de Jueves Santo en la prisión y lavó los pies de doce presos. Cuatro son italianos, dos de las Filipinas, dos de Marruecos, uno de Moldovia, uno de Colombia, uno de Nigeria y uno de Sierra Leona, dijo la oficina de prensa del Vaticano. Ocho de los doce son católicos, dos son musulmanes, uno es ortodoxo y uno es budista.

Durante su breve homilía antes del ritual del lavado de los pies, el papa Francisco les explicó a los presos que en tiempos de Jesús el trabajo de lavar los pies era tarea de un esclavo. “No había asfalto, no había adoquines; en aquel tiempo había polvo en el camino y la gente se ensuciaba los pies”, por lo que antes de entrar a una casa los esclavos les lavaban los pies a las personas.

El Evangelio cuenta que Jesús lavó los pies de sus discípulos “para darnos un ejemplo de cómo nosotros tenemos que servirnos los unos a los otros”, dijo el papa.

En otro momento, dijo que Jesús les explicaba a sus discípulos que los reyes querían que les sirvieran.

“Pensemos en aquella época de reyes y emperadores, muchos eran crueles, insistían en que los esclavos les sirvieran”, dijo el papa.

Pero Jesús les dijo a sus seguidores: “Entre ustedes no debe ser así … su jefe debe ser su servidor”, explicó el papa.

“Jesús revierte la costumbre cultural y sólida de aquella época y también la de hoy”, dijo el papa a los presos. Jesús dice que “el que manda debe ser un jefe que, sea donde sea, debe servir. Pienso muchas veces – no en este tiempo porque cada uno está vivo todavía y tiene la oportunidad de cambiar su vida y no podemos juzgar – pero pensemos en la historia. Si tantos reyes, emperadores, jefes de estado hubieran entendido esta enseñanza de Jesús y en vez de dominar, ser crueles, matar gente, hubieran hecho esto, cuántas guerras se hubieran evitado”.

En esta vida terrenal y aún hoy, dijo el papa, Jesús se dirige a “la gente que es descartada por la sociedad, al menos por un tiempo” y les dice: “Eres importante para mí” y viene a servirnos.

“La señal de que Jesús nos sirve hoy aquí, en la cárcel de Regina Coeli, es que ha querido elegir a doce de ustedes para lavarles los pies”, él dijo.

“Soy pecador como ustedes, pero represento a Jesús, soy embajador de Jesús”, dijo el papa. “Cuando me incline ante cada uno de ustedes piensen: ‘Jesús se arriesga con este hombre, un pecador, para venir a verme y decirme que me ama’. Este es el servicio, este es Jesús. No nos abandona nunca. Nunca se cansa de perdonar. Nos ama tanto”.

El papa celebró la Misa de la Última Cena en la rotonda de la prisión, área central formada por la intersección de varias alas de la cárcel.

La prisión está diseñada para alojar poco más de 600 presos, pero actualmente aloja más de 900. Aproximadamente el 65 por ciento de los presos no son italianos, informó Vatican News.

El papa Francisco comenzó su visita en el dispensario de la prisión, reuniéndose con presos allí. Después de la Misa él visitaría la Sección VIII de la prisión, un área protegida para presos condenados por delitos sexuales y otros presos que podrían estar en peligro en la población general.

La prisión está ubicada a menos de dos millas del Vaticano y no es la primera vez que recibe a un papa para celebrar Misa. San Juan XXIII la visitó en 1958, el beato Pablo VI en 1964 y san Juan Pablo II fue en 2000.

La Misa del 29 de marzo fue la cuarta vez que el papa Francisco celebra la Misa de Jueves Santo en un centro de detención.