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ESTACIONES DE MIGRANTES DE LA CRUZ FUERON EXPUESTAS EN LA CATEDRAL DE CRISTO

FELIGRESES CATÓLICOS ADMIRARON EN CUARESMA OBJETOS SAGRADOS ENCONTRADOS A LO LARGO DE LA FRONTERA EE.UU.-MÉXICO

By JORGE LUIS MACÍAS     4/6/2016

Durante once años, Deborah McCullough ha caminado por los peligrosos y escarpados senderos que siguen los migrantes en el sur de Arizona.

En 2013, en una cumbre de la inmigración de la Diócesis de Tucson, Arizona, fue invitada para crear una exhibición. Junto a tres asistentes de la Diócesis de Los Ángeles montaron la exposición y trabajaron para crear “Un viaje de esperanza: Vía Crucis”. La obra fue mostrada por primera vez en el Congreso de Educación Religiosa de 2014 y, desde entonces, se ha exhibido en Los Ángeles y Tucson.

Durante la temporada de Cuaresma y el Año de la Misericordia, McCullough, Pamela Hoffmeister, Giovanni Pérez, David Lara, presentaron en el Centro Cultural de la Catedral de Cristo “Un viaje a la esperanza lo largo del rastro de Migrantes: Un Vía Crucis Migrante” (Estaciones Migrantes de la Cruz). La exposición fue montada temporalmente, del 26 de febrero al 6 de marzo pasados.

“Espero que mi arte haya provocado discusión en torno al tema de la inmigración, del por qué, el cómo y los factores humanos involucrados”, dijo McCullough. “Mi objetivo fue crear un puente entre la retórica y la política de una cuestión política y los rostros humanos y las tribulaciones que, en realidad, enfrentan a diario personas humanas. Espero que haya cambiado los corazones y provocara a la acción [en el tema de los migrantes]”.

La magnífica exposición fue creada con artefactos sagrados encontrados a lo largo de la frontera EE.UU.-México. Las 14 estaciones únicas formaron un poderoso encuentro y oración que trajo a la luz la situación de los migrantes, los refugiados y los que habitan en los márgenes de la sociedad.

Zapatillas de tenis sucias y en malas condiciones, rastros de sangre en las plantas de los pies, fotografías, oraciones escritas en papel, mensajes, cepillos de dientes, mantas, mochilas y cruces se encontraron entre los muchos objetos olvidados en el camino de aquellos migrantes que resultaron heridos o muertos en su intento de cruzar la frontera entre Estados Unidos y México.

“Lo más difícil de entender para mí, respecto a lo que está sucediendo a lo largo de la frontera entre Estados Unidos y México ha sido la falta de conciencia de que el sufrimiento continúa todos los días”, dijo McCullough. “A pesar de la disminución en las detenciones y deportaciones, el número de muertes que se producen siguen siendo aproximadamente las mismas, año tras año. Me siento frustrada por la falta de voluntad para seguir adelante e incluso porque los políticos en Washington no quieren discutir nada sobre una reforma migratoria integral”.

Como una artista que trabaja en este campo, McCullough cree que es esencial para su mensaje y su obra de arte, ir al desierto a menudo, caminar por los senderos y ser proactiva en Samaritanos de Tucson que, en lugar de ir al desierto todos los días en busca de los viajeros que están perdidos o se han quedado atrás. A través de los años ella ha estudiado español y viajó a México, Guatemala, El Salvador y Colombia, aprendiendo todo lo que pueda acerca de los problemas que llevan a las personas a decidir que deben buscar un mejor destino hacia el norte.

Ella ha caminado cientos de millas de senderos a través de los años. Ha encontrado un sinnúmero de objetos y se ha conmovido por los rostros que ha visto, las ampollas en los pies vendados y las historias que ha escuchado.

“He aprendido de todo esto que todos los seres humanos merecen la dignidad, la bondad y la integridad personal”, dijo. “Las personas que caminan estos senderos tienen las mismas esperanzas y sueños que yo tengo. Ellos quieren una vida mejor para ellos y sus familias, quieren ser libres del miedo y la opresión y quieren reír, amar y vivir sus vidas. Estos objetos [de la exhibición] me dicen que debemos seguir trabajando por una reforma migratoria que sacar a nuestros hermanos y hermanas de las sombras y que esta no se discute la reforma migratoria por n lejos de los márgenes de nuestra sociedad”.

“Al tocar estos elementos, con nuestras manos tocamos nuestra propia alma”, dijo Giovanni Pérez, Consultor de Catequesis Elemental en la Oficina de Educación Religiosa de la Arquidiócesis de Los Ángeles. “Uno de esos migrantes somos nosotros mismos.”

Las catorce estaciones de “Un viaje a la esperanza lo largo del rastro migrante: un Vía Crucis” fueron:

Primera Estación: La Pobreza Obliga la Cruz de Migrar.

Segunda Estación: Extranjero en una Tierra Extraña/Desconocida.

Tercera Estación: Derechos Humanos Ignorados.

Cuarta Estación: Madre de los Dolores, los Dolores de las Mujeres.

Quinta Estación: Arrestado e Indefenso.

Sexta Estación: Verónica: La Mujer con Ayuda Humanitaria

Séptima Estación: Caídas.

Octava Estación: Jesús y las Mujeres

Novena Estación: El Jesús Sufriente.

Décima Estación: Otra Caída.

Décima Primera Estación: Negación y Despojo de los Derechos Humanos.

Décimo Segunda Estación: Muerte por Crucifixión.

Décimo Tercera Estación: Compasión.

Décimo Cuarta Estación: La Esperanza Perdura.

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