La misericordia de dios tenía dispuesto que, de manera virtual se efectuara el XI Congreso Anual de Servidores de la Renovación Carismática del Condado de Orange, donde predicó el hermano Pepe Nava, quien hizo un llamado a centenares de ellos a seguir siendo servidores conforme al corazón de Dios, a escuchar su palabra y dejar que el Señor los siga molde ando y que los anime a llenarse de su presencia y Espíritu Santo.
“Mi corazón se llena de alegría y de esperanza; porque ustedes son una caricia de Dios ante un mundo que está colapsando en esta pandemia, en este dolor, en este sufrimiento”, dijo el predicador y médico cirujano nacido en México.
Los servidores, estando presentes en las redes sociales, anunciando la buena noticia y gritando que Jesucristo está vivo y el Señor, “esa es una caricia de Dios para aquel que se siente triste y atribulado, que se encuentra enfermo, angustiado o cansado”, dijo.
En la segunda parte de la formación del Congreso celebrado el 13 de febrero, Nava subrayó que no es casualidad que en los momentos en que el mundo ha sido azotado por la pandemia y han tenido que cambiar muchas cosas, que Dios haya puesto a su servicio a sus hijos a trabajar para su reino a través de las re-des sociales y ellos tengan que aprender a interpretar los signos de los tiempos.
“Estábamos acostumbrados a echar la red y tener una pesca de una manera diferente, pero hoy nuestra manera de pescar que tiene que cambiar”, dijo en alusión al evangelio de San Juan 21,6: “Entonces Jesús les dijo: Echen la red a la derecha y encontrarán pesca Echaron la red, y no tenían fuerzas para recogerla por la gran cantidad de peces”.
“El Señor nos lleva por nuevas aguas, nuevas situaciones y nuestra manera de pescar tiene que cambiar… ese es un gran reto que Dios nos está permitiendo vivir a cada uno de nosotros”, afirmó el predicador.
Nava consideró que específica mente los servidores de la Renovación Carismática tienen la peculiaridad de entender que poseen la espiritualidad basada en el bautismo en el Espíritu Santo, un Espíritu Santo que cuando llega el día de Pentecostés transforma, anima, cambia e inunda la faz de la tierra.
Hizo alusión al hecho de que, aunque los apóstoles estuvieron con Jesús tres años y escucharon la predicación de l Maestro, tuvieron la necesidad de vivir un Pentecostés que provocar un cambio en ellos, y salir a evangelizar y ser testigos con poder.
Pero cuando a los discípulos les preguntan qué sucede, en esos momentos ellos tienen que dar razón del día de Pentecostés “Ustedes tienen que dar razón de la cultura de Pentecostés” (Hechos 2, 1-4), declaró Pepe Nava. “Hoy sucede lo mismo; a esos que levantan las manos, que cantan y oran en lenguas y gritan amen o gloria a Dios y les preguntan ¿Quiénes son? ¿Acaso están borrachos? ¿Acaso están locos? ¿Acaso no se dan cuenta que estamos viviendo un mundo de dificultad y ellos siguen clamando y siguen orando?… a eso nos toca dar respuesta de lo que estamos viviendo”.
En efecto, en el pasaje de las Sagradas Escrituras, el apóstol Pedro se dirigió a los judíos a quienes les expresó que no se les ocurriera pensar que estaban borrachos porque era de mañana y que so lamente se estaba cumpliendo el anuncio del profeta Joel y que Dios dijo que sucedería en los últimos días: “Derramaré mi Espíritu sobre cualesquiera que sean los mortales… “Y todo el que invoque el Nombre del Señor se salvará” (Hechos 2, 14-21).
“¿Qué es lo que está sucediendo? Se llama Cultura de Pentecostés, bautismo en el Espíritu Santo; se llama la acción sobrenatural del Paráclito, del dedo de Dios, de la promesa del Padre, aquel del que Jesús nos dijo que vendría a morar con nosotros, a hacerse gran intercesor” (Juan 14, 23), refirió el hermano Pepe Nava.
Pero hay un detalle. La profecía que Pedro dice “se cumple hoy”, tiene una preparación.
“Ante este mundo que tiene una cultura de la muerte, del dolor, del resen-timiento y una cultura del satanismo, Dios nos ha puesto para ser sal y luz en estos momentos, y la única respuesta y posibilidad que este mundo tiene para ser feliz es vivir una cultura de Pentecostés”, añadió.
Para eso, Dios está sacudiendo a sus servidores, a quienes ha permitido vivir los momentos de pandemia.
“Por esto, Dios ha arrancado a muchos de la comunidad cristiana en esta enfermedad y los ha llevado al cielo cruzándolos a través del mar del martirio, para que estén orando por un nuevo Penteco stés, y en esta pandemia muchos servidores no han caído ante el virus sino más bien han ofrendado su vida para que tengamos intercesores que claman para esta generación y solo a través de una cultura de Pentecostés todo puede ser diferente”, concluyó Nava.