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DIOS TE AMA A PESAR DE TI Y SU AMOR ES ETERNO

‘NO HAY PENTECOSTÉS SIN CALVARIO:’ CARLOS EDUARDO PANESSO, SACERDOTE EUDISTA, DIRECTOR DE LA RADIO CATÓLICA MINUTO DE DIOS EN COLOMBIA

By JORGE LUIS MACÍAS     6/29/2026

COMO UN DIGNO representante de Cartagena, Colombia, el padre eudista Carlos Eduardo Panesso Giraldo era un cantante profesional de música salsa que dejó el éxito artístico para responder al llamado de Dios, una bendición que propició la conversión de su madre, quien era pentecostal, el mismo día de su ordenación: el 24 de marzo de 2018. De hecho, el sacerdote renunció a su novia y no acudió a las últimas pruebas para ingresar al grupo Niche, una de las orquestas de salsa más emblemáticas e influyentes de Colombia y América Latina.

Conocido por su enseñanza sobre el amor de Dios, el padre Panesso, además de compartir su testimonio personal y reflexiones sobre el Espíritu Santo, destacó la importancia del amor de Dios, describiéndolo como eterno, gratuito y sacrificado.

“Dios te ama, a pesar de ti. Su amor es eterno,” dijo, durante su participación en la gran celebración de Pentecostés, en el Anaheim Convention Center, a donde acudieron miles de personas. “Cristo vino a predicar ese ‘ámense los unos a los otros’ (Juan 13,34). Ámense con el amor de Dios…porque quien ama con el amor de Dios aprende que Dios ama perfectamente.”

El padre Panesso recordó que San Juan Eudes, llamado “Padre, Doctor y apóstol del culto litúrgico a los Sagrados Corazones,” fue el primero en organizar y celebrar la fiesta del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María.

“Por eso, a San Juan Eudes se le conoce como el santo del amor, porque describe una visión distinta del corazón de Cristo, no como un corazón lleno de espinas que se debe expiar, sino como un corazón encendido de amor por Dios, un corazón que ama, que está lleno de fuego y de amor por ti. El otro es un corazón al que hay que expiar.”

“El amor de Dios es eterno, gratuito y sacrificado,” añadió. El sacerdote, de 39 años, mencionó que el amor de Dios se manifiesta en tres formas: Eros (pasional, porque es un amor que se siente), Filia (amistad, un amor que camina contigo y te acompaña) y Ágape (entrega total de uno al otro).

Subrayó que el Espíritu Santo es esencial para vivir un amor verdadero y que la comunidad es fundamental para la experiencia de Pentecostés.

“El Espíritu Santo se nos ha dado como regalo del Padre, es un regalo para todos y para que la Renovación Carismática pueda vivir verdaderamente este regalo, tiene que vivir una verdadera experiencia del bautismo y del Espíritu Santo,” señaló.

Por ello, enfatizó que no se puede olvidar cuál es nuestra misión. “¡Su función es ser un proclamador del bautismo en Espíritu Santo!,” exclamó con vehemencia. “El bautismo del Espíritu Santo es hacer de nuevo lo que siempre fue nuevo, y por eso se nota una gran amistad, fraternidad, ejercicio de los carismas, vivencia del amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones.”

“Nuestra función en la Renovación Carismática Católica es ser proclamadores de esta experiencia fundamental. No es una experiencia del ayer, no es una experiencia de mañana. Hoy se derrama de nuevo el amor de Dios por la fuerza del Espíritu Santo; hoy se vuelve a derramar para nosotros.”

Sin embargo, reconoció que muchos viven una experiencia pasada del Espíritu Santo y tienen que renacer de nuevo y es importante vivir en el amor de Dios; entender que es necesario estar abiertos a la acción del Espíritu Santo. El padre Panesso, maestro en teología bíblica, profesional en Sagradas Escrituras y diplomado en música sacra, dijo que cuando estudiaba los objetivos de la Renovación Carismática, uno de ellos era la apertura total y decisiva a la acción del Espíritu Santo.

Dicha apertura es siempre la novedad de Dios que se llama amor, bautismo en el Espíritu Santo. Es recibirlo todos los días, en el corazón. La segunda idea de su temática: El amor de Dios es sacrificado: “Uno de los soldados le atravesó el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua… (Juan 19, 34).”

“No hay Pentecostés sin salvación. No existe Pentecostés sin sacrificio, sin dolor. No existe Pentecostés sin entrega. Esa es la palabra esencial del sacrificio de Cristo en la cruz. No existe Pentecostés sin calvario, sin dolor, sin sacrificio, sin cruz. El amor de Cristo derramado en la fuerza del Espíritu Santo es un amor de cruz.”

Afirmó que ese amor de cruz es entender que, para caminar y seguir a Cristo, a veces se tiene que pasar por momentos de dolor. El dolor del padre Panesso era que su madre era pentecostal unida y con ella acudía al culto, a las 8:00 a.m., pero cuando regresaba a casa, su abuelita -que era católica de hueso colorado- lo llevaba a la Eucaristía.

Para él era doloroso, aunque lo compensaba con un helado.

“Yo entendí que el dolor hace parte del proceso de crecimiento de la fe y la Cruz uno asumirla, llevarla y resucitarla. Yo no me puedo quedar en el dolor ni en el momento difícil. Pentecostés es entender que el amor de Dios es sacrificado, que es luz y que solo por la fuerza del Espíritu Santo yo puedo salir adelante en medio de los momentos difíciles.” Su dolor, durante su ordenación sacerdotal, pasó a la historia. Ese mismo día, 24 de marzo de 2018, su madre se convirtió al catolicismo.