UN LLAMADO AL DIACONADO

By GREG MELLEN     6/29/2026

EL DIÁCONO TOM SÁENZ NO ingresó al diaconado permanente de la Diócesis de Orange con la expectativa de llegar a dirigirlo algún día.

“Pensé que trabajaría con los pobres,” dijo. “Eso era lo que realmente me atraía.”

Sin embargo, incluso antes de ser ordenado, el diácono Frank Chávez se acercó a él para proponerle que lo sucediera como director de la Oficina del Diaconado Permanente. La sugerencia sorprendió a muchos del diaconado, incluido el propio Sáenz.

“Fue una sorpresa total,” dijo el diácono Tom. “Y las sorpresas nunca terminan.”

El director saliente, quien había servido como diácono durante 37 años y había dirigido la oficina durante 20, se jubilaba y vio en Sáenz a un líder. Lo que al diácono Tom le faltaba en experiencia diaconal, lo compensaba con otras cualidades importantes en las organizaciones y la gestión modernas. Supervisar a un grupo de 138 diáconos activos —una cifra en aumento— además de los otros 45 que se encuentran actualmente en formación, requiere un conjunto de habilidades específicas.

El diácono Tom es bilingüe, posee una maestría en administración de empresas (MBA) de la Universidad Chapman y cuenta con conocimientos en nuevas tecnologías. Fue propietario y administrador de un negocio exitoso, con 17 años de experiencia. Su trabajo incluía orientar a profesionales en su educación continua, un aspecto clave de la formación diaconal.

Además, como dijo el diácono Frank en aquel momento: “Tiene una hermosa vida espiritual.”

Actualmente, la diócesis está recibiendo y aceptando las solicitudes de candidatos y sus respectivos sacerdotes para la Promoción de 2032. El plazo para la recepción de solicitudes finaliza el 1 de julio.

AL FRENTE DEL MINISTERIO
Tras cuatro años y medio en el cargo, el diácono Tom, de 54 años, percibe la providencia divina en la decisión del director saliente.

“La Iglesia vio que yo tenía dones diferentes que ofrecer,” comentó el diácono Tom.

Desde que asumió la dirección de la oficina, el diácono Tom ha modernizado el sitio web del diaconado y actualizado el plan de estudios de formación, incorporando un componente académico en línea desarrollado en colaboración con el Pontifical College Josephinum de Ohio. La formación abarca ahora casi seis años: comienza con un periodo de discernimiento de seis meses, seguido de cinco años de preparación formal previa a la ordenación. Y esos son solo los requisitos formales. Como señaló el diácono Tom, el crecimiento nunca se detiene.Aspirantes, candidatos y diáconos amplían constantemente sus conocimientos y su crecimiento espiritual mediante el estudio de las Escrituras, la homilética, la espiritualidad y la liturgia, actividades que son facilitadas y respaldadas por el diaconado.

Más allá de la tecnología, las comunicaciones y otros aspectos, gran parte de la labor de los diáconos sigue arraigada en los inicios de la Iglesia. El término “diácono” proviene del griego “diakonos,” que significa “servidor.” Este ministerio aparece en los Hechos de los Apóstoles, cuando siete hombres fueron designados para gestionar la distribución de alimentos a las viudas. Aunque el diaconado, y en particular el diaconado permanente, perdió presencia con el paso de los años, fue revitalizado durante el Concilio Vaticano II y se ha convertido en una parte dinámica y en crecimiento de la vida eclesial.

¿QUIÉNES SON LOS DIÁCONOS?
“La gente nos ve en Misa y piensa que eso es todo lo que hacemos,” comentó el diácono Tom refiriéndose a sí mismo y a sus compañeros diáconos, quienes colaboran en las liturgias proclamando el Evangelio,
predicando, distribuyendo la Comunión y asistiendo al celebrante.

El diácono Tom describe el ministerio en tres dimensiones: La Palabra: enseñar y proclamar la palabra de Dios para formar discípulos. Liturgia: participar en la Misa y en los servicios eclesiásticos, incluidos bautismos, matrimonios y primeras comuniones. Caridad: salir de los muros de la iglesia para servir a la comunidad. Una cuarta parte, informal pero fundamental, del diaconado la constituyen las esposas y las familias, según el diácono Tom, quien lleva 28 años casado con Bianca y tiene tres hijas adultas. Las esposas son fundamentales para el diaconado; a menudo se las considera una bendición, el corazón o la columna vertebral del ministerio, y se las ve como parte de una vocación compartida. Tanto durante la etapa de formación como posteriormente, las esposas participan junto a sus maridos y se integran activamente en la comunidad de diáconos permanentes.

En muchos aspectos, los diáconos actúan como un puente vivo entre la Iglesia y la comunidad.

“Tenemos un pie en el mundo moderno y otro en la Iglesia,” comentó el diácono Tom. “Somos ese testimonio.” Como parte de su labor pastoral, los diáconos del condado de Orange participaron en más de 1,800 jornadas de distribución de alimentos, 2,600 visitas a personas confinadas en sus hogares, 640 visitas a hospitales y 280 visitas a cárceles. Intervinieron en más de 5,300 bautizos, 2,700 funerales, 558 matrimonios sacramentales y 265 celebraciones de quinceañeras.

Participaron en cientos y, a veces, miles de sesiones y clases de preparación matrimonial, formación en la fe, preparación para el bautismo y estudio bíblico. En promedio, los diáconos dedican unas 17 horas semanales al servicio de la Iglesia. Y esto, además de su participación visible durante la Misa.

El papa Francisco calificó a los diáconos como “los guardianes del servicio en la Iglesia.”

“Ser diácono,” afirmó el diácono Tom, consiste esencialmente en “ayudar a los demás a descubrir el plan de Dios para sus vidas; eso es el diaconado.”

¿SIENTE EL LLAMADO A SERVIR?
Según el diácono Tom, el aspecto más importante para llegar a ser diácono es recibir el “llamado” y emprender un proceso de discernimiento personal. Además, los candidatos deben: Ser presentados formalmente al diaconado por un párroco que actuará como mentor durante la formación. Estar comprometidos con los valores del